Respirar, abrir los ojos al mundo, caminar y bailar.
Desde mis primeros pasos de danza en Tahití hasta los escenarios del mundo entero, fue en París donde hice del 'Ori Tahiti una disciplina y donde impuse mi estilo.
Respirar, abrir los ojos al mundo, caminar y bailar.
Desde mis primeros pasos de danza en Tahití hasta los escenarios del mundo entero, fue en París donde hice del 'Ori Tahiti una disciplina y donde impuse mi estilo.
¡La danza tahitiana sienta bien! Disciplina en plena expansión, goza de un éxito especial en Japón, México, Estados Unidos, España y Francia. Amén de los aspectos técnico y deportivo, la práctica del Ori Tahiti permite adentrarse en el corazón de los valores polinesios: generosidad, tolerancia, intercambio y alegría de vivir. Bailar es también expresar las emociones, revelarse y afirmarse.
La danza, auténtico patrimonio inmaterial de Tahití y sus islas, conoce un nuevo aliento desde los años 50. El Conservatorio de Tahití ha elaborado una codificación de los pasos. Actualmente, el Ori Tahiti se reconoce como disciplina de una tecnicidad comparable a otras danzas.
Ahora bien, es sin esta codificación como la danza tahitiana ha atravesado los siglos. Es una característica que hace del Ori Tahiti un arte que, en su esencia, es intensamente cambiante y dinámico. El trabajo desarrollado por Tahia aspira a participar en esta evolución de la danza tahitiana. Esta representa para ella la búsqueda de un equilibrio entre los saberes transmitidos por el Conservatorio de Tahití y la creatividad. Es una visión que permite el desarrollo de la imaginación y la expresión de la personalidad individuales.
Haere mai !
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